Mi contacto con el vacío en un proceso personal acompañada de la poesía tiene que ver en un principio con el terror a sentir la nada, el terror a morir, ese vacío del que habla Paco Peñarrubia en su libro “Terapia Gestalt. La vía del vacío fértil”, que se fantasea como muerte y que es una nada previa al darse cuenta, a la consciencia.
Un vacío que yo trataba de evitar mediante el control de mis pensamientos y de mis acciones, fantaseadas como de muerte.
En esos momentos de mi vida me identificaba con mi parte intelectual, digamos que con la parte derecha de mi cuerpo. Evitaba el contacto directo con mi parte emocional y trataba de dirigirla en lugar de atenderla.
Fritz Perls entendía que la polaridad que más frecuente se da es entre el lado derecho y el izquierdo y que mientras no están equilibrados ambos lados, hay conflicto.
Mi vivencia del vacío, ese sentirme desaparecer y que mi existencia sólo pendía de un hilo, tiene que ver con la experiencia esquizofrénica en miniatura que cita Paco Peñarrubia refiriéndose a cómo describía el vacío Fritz Perls. Una experiencia difícil de tolerar y que en mi caso, creó tanta confusión durante unos años.
Identifico los cantos de amor en que apelo al corazón a que me ayude, en que siento la palabra amor como núcleo de mi salvación y en que los versos fluyen de mi despertar al otro lado de la orilla, al lado de la emoción, al lado izquierdo del cuerpo, con una reacción de mi organismo a reorientarse, a organizarse hacia una forma de ser más auténtica.
Un canto de amor y esperanza
Un corazón no admite mentiras
un corazón necesita pasión
y que el suicidio no se entrometa
si no conlleva transformación
Así, ábrete corazón,
deja de torturarte
y mantente enteramente abierto.
Como los claros del cielo
que no invitan nubes a morar
Descubre un mundo para tí,
Corazón.
Ten fe en lo que venga,
y en mi palabra,
que no invita al suicidio
aunque piense mucho en él.
Oh corazón,
tengo miedo, estoy asustada,
por eso te pido de rodillas
que te abras a mí.
Corazón, quiero usar tu sentido,
que me dará la ulterior
protección.
Oh, dime que sí,
atiende mi plegaris.
Corazón, Corazón,
inmenso sentido.
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Estamos trabajando últimamente en el taller «Mujeres Creativas» cómo ha influido el desarrollo de nuestra infancia y juventud en las mujeres que somos ahora. Las mujeres que están acudiendo al taller estos últimos meses tienen alrededor de 30 años.
Este es un taller mensual terapéutico y lúdico especial para mujeres que deseen expresar su creatividad y plantear temas personales.
Este es un grupo para experimentar la consciencia del “aquí y ahora” teniendo a nuestro alcance materiales (papel, bolígrafo, colores, música, zafús…) que estimulan y despiertan nuestra creatividad. Trabajamos con la escritura creativa, la improvisación, el baile, dibujo, meditación….
“La creación tiende (ordinariamente) a ser el acto de toda la persona, que está entonces integrada y unificada al máximo, es de una sola pieza, de una sola intención, está totalmente organizada al servicio del fascinante asunto-entre-manos. La creatividad es, por consiguiente, sistémica; es decir, una cualidad total- o gestalt- de toda la persona. No se añade al organismo como una capa de pintura o como una invasión vacteriana. Es lo opuesto a la disociación. La totalidad-del-aquí-y-ahora está menos disociada (dividida) y más unificada” (Abrham H. Maslow, “La personalidad creadora”).