Raquel Casals - Terapia Gestalt y acompañamiento personal

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Caminando con lo nuevo

by Raquel Leave a Comment

Esta mañana he sentido que parte del molde antiguo se disolvía en mí. La vieja estructura, una parte del modo de entender la vida hasta ahora iba yéndose hacia la izquierda de mi cuerpo hasta que mi memoria no alcanzaba a retenerlo. Entonces he imaginado sintonizar con la entrada de la Era de Acuario, que algunos, como Matías di Estéfano o Emilio Carrillo, la definen como la era del fluír.

caminando-con-lo-nuevoMe siento bastante libre en mi proceso de individuación, manejándome de una forma nueva, sin seguir tanto los patrones aprendidos de cómo hay que vivir la vida: invento mi vida.

Recuerdo cuando leía el libro titulado «La vía del no apego» de Dhiravamsa, que me sentía curiosa cuando se refería a ver la vida de forma nueva, no condicionada por patrones antiguos ni la memoria del pasado. Ahora lo estoy comprendiendo.

He oído tantas veces que la vida la sostiene el amor que también me cuadra mejor ahora. Dicen que es la era del fluír de la energía amorosa que parte del corazón y los contenidos para los que se necesitaba una disciplina que parte de la voluntad o la búsqueda de conocimiento que parte del interés por la sabiduría, ahora cualquier búsqueda también en aquellos sentidos lo hace desde el sentir amoroso.

Yo tuve una experiencia hace un par de años en la isla de Gavdos (cerca de Creta) en que en un momento dado después de un trabajo de psicodrama y que todos los participantes estábamos en círculo cogidos de la mano, me desapareció de la vista la forma humana de las personas y aparecieron en lugar de personas rayos de luz que se movían en perfecta armonía. Esa armonía era tal porque la sostenía el amor. El amor que sentía a mi alrededor era una energía tan poderosa que sólo pude soportarla unos minutos y me salí de la experiencia entre espontáneamente y a voluntad y volví a reconocer las formas humanas y la consciencia amorosa se fue disolviendo.

Recuerdo cuando leía las cartas al joven poeta de R.M. Rilke que uno de los postulados que anunciaba el maestro poeta y visionario era que el amor maduro es el trabajo para el cual aún no estamos preparados, que era un trabajo para generaciones venideras…..y ya ha pasado un siglo de esas palabras. Se refería más bien al amor entre un hombre y una mujer y al «duro sexo que nos ha sido impuesto» pero se puede hacer extensible al amor entre todos los seres.

El amor es integración. Integración de lo que vivo sin rechazar ninguna experiencia. Todo lo que vive en mí tiene un lugar en mi corazón. Todo lo que ha vivido en mí tiene un lugar, le doy un espacio en mi interior. Estoy dispuesta a darle un lugar a lo que venga. Y si le doy un lugar a mi experiencia también puedo darle un lugar a la experiencia de los demás. Y esto es amor, y esto es caminar con lo que va llegando.

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Qué es la terapia gestalt

by Raquel Leave a Comment

La terapia gestalt es una experiencia de aprendizaje de cómo es una persona actualizando su potencial humano.

Es una posibilidad de consciencia que tiene como premisa básica el darse cuenta en tiempo presente y el responsabilizarse cada cuál de su existencia.

Está incluida dentro de las Terapias Humanistas ya que tiene una visión holística del ser humano.

La terapia gestalt ayuda en procesos de dolor, angustia, crisis, fobias y cualquier proceso personal en que la persona siente que necesita ayuda psicoterapéutica o que quiere profundizar en su autoconocimiento.

Filed Under: Terapia Gestalt

El impulso hacia lo desconocido

by Raquel 9 Comments

Estoy sentada en el balcón de mi piso y me invade la sensación ya conocida por mí de años de lanzarme por el balcón….. hago el experimento de dejar de atender al pensamiento que trata de evitar esta sensación y a la voz que dice: «te vas a suicidar» y me fijo, atiendo la sensación corporal: tengo una sensación burbujeante en el estómago y si aplico la técnica gestáltica de amplificar la sensación a través de la imaginación lo que le sucede a la sensación de burbujeo ya en todo el cuerpo es una sensación de que mi cuerpo estalla y sale disparado dirección al vacío. Es fácil adivinar que la sensación de salir disparada hacia el vacío casa muy bien con la idea de lanzarme al vacío por el balcón…..

Me ha contado mi madre que yo nací disparada a los 8 meses ya que me estaba ahogando el cordón umbilical. Debió de ser una situación muy angustiosa.

Deduzco que cuando siento presión por una situación de angustia (cosa que ahora me sucede) o ante una situación de cambio vital, de crecimiento, de giro en la dirección de mi vida, la primera reacción que tengo para salir de la angustia, el primer recuerdo corporal que perdura en mí es la sensación fortísima de salir disparada dirección a la vida, saltar disparada por el balcón….esta sensación me conecta con la idea de suicidio. El suicidio en mí no responde a un deseo real de matarme puesto que yo miro a la vida, mi intención es dirigirme a la vida, sino a una conexión de la sensación con la idea creada. Se trata de una memoria corporal que cuando aparece me da pánico y por eso la mente también interviene para protegerme tratando de evitar el pensamiento de suicidio, tratando de frenar el impulso de saltar por el balcón.

Si ahora relaciono el impulso de saltar al vacío con una intención de dirigirme hacia la vida puedo darme cuenta de qué aspectos, qué cosas quieren morir en mí para que yo, para que el alma pueda mirar a la vida con plenitud y dirigirse a lo desconocido con libertad y confianza.

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La tiranía de los deberías. Perro de arriba y perro de abajo

by Raquel 3 Comments

Este es el término acuñado por Fritz Perls para denominar a dos de los personajes internos que subyacen en el seno de nuestra personalidad, dirigiéndola unas veces uno y otras veces el otro.

El «perro de arriba» o «top dog» es el que ejerce de policía, de protector de los «deberías» que impone el buen hacer, el dogma moral y de este modo se convierte en un tirano moralizador, mandón, represivo.

Lleva en sí mandatos como: «deberías estudiar más, trabajar más horas, ganar más dinero, relajarte más, deberías ser más feliz, comer sin azúcar, comer más pescado, meditar dos horas al día, incluso deberías divertirte más….».

Así que de algún modo apuesta por un ideal lleno de introyectos (conductas aprendidas sin asimilar) que abogan por el bienestar de la persona.

Resulta que sin quererlo ni saberlo el perro de arriba acaba siendo un «mandón mandado», tiranizado casi sin remedio por el vago «perro de abajo» o «under dog», que ante las exigencias y presiones del perro polar decide las más de las veces tirar la toalla con argumentos como: «ya lo haré mañana, qué pereza, no puedo, hoy todavía tomaré 2 donut para desayunar, ya estudiaré cuando me encuentre mejor…» y con todo este batiburrillo, la pobre personalidad fragmentada, agotada de las luchas entre los dos perros (y de algunos personajes más) se pregunta sin cesar: «por qué no puedo dejar de comer donuts, por que no puedo meditar dos horas al día si me lo propongo cada semana, por qué no puedo estudiar de 8 a 11h?….».

Investigar los argumentos, las diferencias e incluso los desprecios que hay entre los aspectos fragmentados de nuestra personalidad ayuda a que se expresen, se lleguen a escuchar y también se miren bien, con sus diferencias, y puedan compadecerse y aceptarse más con el fin de colaborar en un pacto común que finalmente otorgue mayor espacio y autonomía a la persona.

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La crisis de los 27 años: una crisis de identidad

by Raquel 130 Comments

¿Quién soy en realidad?

Aunque sea difícil definir quién uno es, hace falta tener la sensación de ser y encontrar que tiene sentido afirmar: “yo soy éste o ésta”. Cuando uno no tiene esta sensación de ser ha perdido el sentido de sí mismo y pierde también el mundo que hay bajo sus pies, su propio sostén.

Llegados los 27 años de edad por lo general uno ya ha escogido una forma de vida o está en proceso de búsqueda y actúa su oficio (o su ausencia), su pareja, soltería, su religión, su vida en sociedad, su forma de ver la vida.

Uno puede estar actuando su vida y en el fondo no encontrarle sentido y sentir que la está viviendo por inercia, confundiendo el sentido real con el ideal (por lo general introyectado).

Bajo mi punto de vista, por experiencia de vivencia personal y también de tratarlo a menudo en la práctica clínica, me doy cuenta que la edad de los 27 años es especialmente sensible a este tema. Es como si a esta edad le urgiera orientarse hacia un sentido de la vida más real, pidiendo que se dé un proceso de individuación en la persona que le permita definir más auténticamente el lugar que ocupa.

Representa un paso hacia la conquista del ser donde parece que solamente con tener un rol de trabajador, de inquilino, propietario, marido, mujer, novio, novia, madre, padre, jugador de baloncesto, aficionado a la cocina japonesa, perdido en la vida, ganador, etc., no colma la experiencia global del ser como individuo, no satisface en muchos casos la necesidad de sentirse uno parte en el mundo con un sentido propio.

La pregunta íntima podría ser: ¿qué me motiva realmente en la vida?. Tal vez uno no está capacitado para saber cuál es su misión en la vida (a veces uno nunca lo sabe) y no se trata tanto de obtener respuestas como de reconocer qué le hace a uno sentir bien y mal: placeres, hábitos, tendencias, qué de todo esto pertenece a un deseo íntimo y qué pertenece a la inercia.

Personalmente creo que muchas de las crisis poderosas e incluso muertes de jóvenes a esta edad (el ya apodado club de los 27 a raíz de muertes de jóvenes famosos, como la reciente fallecida cantante de soul Amy Winhouse), ya sea por suicidio directo, consumo de drogas, incluso enfermedades a veces, son la consecuencia de una desesperación profunda que tiene que ver con estar poco conectado con los deseos sinceros de uno y sustituirlos por deseos vanidosos, por cumplir ciertos roles, por imponernos tareas forzadas. Así se sostiene el poder del narcisismo egoico, que sube escalones dejando un vacío a su paso que se convierte de pronto en un vacío infranqueable, donde ha vencido el ideal del yo y uno ya no es capaz de reconocer cómo siente como ser humano normal, con sus carencias, frustraciones, alegrías intensas y pequeñas, etc.

En definitiva, es una carencia de amor que no puede suplirla el interés egoico por gustar.

Así que propongo hacer lo posible por encontrar un sentido honesto en la vida, que nos vaya descubriendo el sentido del ser y escuchar lo que nos ofrece nuestro corazón, encontrar momentos para escucharnos íntimamente y así ir sincerándonos. Seguro que así somos más felices.

 

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