Cuándo se producen los cambios queridos

017manch008-1Para que un cambio suceda parece que no basta siempre con quererlo.

Mi experiencia me dice que para que un cambio se dé por fin, tiene que haber toda una serie de factores alineados o puestos en sintonía.

No basta con quererlo, con tomar una decisión racional del tipo: “esto no me gusta en mi vida, lo voy a cambiar”. Sí es un primer paso, una primera toma de contacto. En realidad hace falta que todo el organismo se ponga de acuerdo para que el cambio sea real: que estén implicados mente, corazón, cuerpo y alma.

Hace falta paciencia y comprensión de que muchas veces esto es así. A veces la inmediatez con que nos gustaría zanjar un asunto o provocar un cambio para dejar de tener un conflicto interno y así cerrar una gestalt inconclusa no responde a la realidad.

Fritz Perls lo llama “la paradoja del cambio”: los cambios no vienen de hacernos planes de cambio sino que vienen solos. Así que en terapia lo que podemos hacer en el mejor de los casos no es buscar el cambio sino despejar el camino para que el cambio ocurra. En este sentido, los factores puestos en sintonía dependen de una especie de azar y no solamente de nuestra pequeña voluntad.

Reanudamos el grupo de Meditación Vipassana

SOLYMPUS DIGITAL CAMERAe vuelve a poner en marcha el grupo de Meditación Vipassana a partir del lunes 5 de Octubre. Seguimos con los mismos días y horarios: los lunes y miércoles de 20h a 21h. Es un grupo abierto, gratuito y libre, es decir, puedes venir cuándo quieras o te vaya bien.

Suelo dar las instrucciones para meditar al principio de la sesión y luego ya transcurre el tiempo en silencio. Al final hay la posibilidad de compartir la experiencia en caso de que alguien quiera hacerlo.

Mira más detalles en el apartado dedicado a la Meditación Vipassana.

Taller de sueños en Barcelona

taller de sueñosTaller para trabajar los sueños en grupo a modo gestáltico, o sea, reviviéndolos e identificándonos con algunos de los elementos del sueño y a la vez usamos técnicas del psicodrama, escritura creativa, constelaciones familiares, etc., con tal de reforzar el “darse cuenta” de lo que el soñante vivencía como mensaje, que en todo caso conecta con una vivencia actual o que actualiza cuando la revive mediante el trabajo con los personajes, estados de ánimo y objetos del sueño.

Más información sobre el Taller de Sueños en Gestalt Creativa

El vacío

Experiencia de silencio

OLYMPUS DIGITAL CAMERADurante dos días de fin de semana en Próvarma, Chania (Creta), asistiendo como participante en un grupo de psicodrama, he vivido una experiencia de silencio y contacto con el vacío “fértil” profunda.

Me ha ayudado el hecho de no entender ni la mitad de lo que se decía en lengua griega en ese contexto terapéutico. Tengo que hacer un gran esfuerzo de concentración por alcanzar los significados que parten del habla.

La mayor parte de mi ser estaba ocupado en percibir el entramado de todo lo que se estaba dando en la dinámica del taller y mi actuar estaba dirigido por un sutil hilo invisible de acuerdo a un sentir profundo y silencioso, sabiendo en cada momento lo que tenía que hacer casi sin querer. En realidad esto también me sucede en los grupos en que entiendo el idioma pero la experiencia ha sido más potente para mí puesto que la parte habituada a entender e interpretar estaba debilitada.

Me doy cuenta de que durante estos días he vivido la experiencia que me recuerda al “ver con claridad” de la meditación vipassana, sin interpretar lo que sucede o lo que se dice de acuerdo a patrones aprendidos ni a la memoria del pasado.

A penas había en mi mente ni en mi sentir crítica hacia los demás ni hacia mí, ni juicio, sino una mirada clara y una sensación de paz que se transmitía en el sentir general del grupo o al menos así lo repetían mis compañeros del grupo. Sentía que aportaba mucho y recibía mucho sin esfuerzo.

El silencio que estos días he vivido impregnaba de serenidad y profundidad el espacio y yo me daba cuenta de que yo misma era silencio sostenido por un eje que lo sitúo en el centro de mi cuerpo. Era consciente de que este eje o centro de mi cuerpo es el que me ayuda a vivir el presente de forma fluida, o sea, respondiendo a las circunstancias sin un concepto establecido de quién soy y qué debo hacer por ser de esta manera. Y así me he dado cuenta y experimentado durante muchas horas seguidas el llamado en la práctica gestáltica “vacío fértil” que no es más que “ser” un movimiento guiado por las circunstancias dirigido por el hilo invisible de la vida sin una definición preconcebida de quién actúa, a penas sin un “yo” actor.

Lo exterior como reflejo de un proceso interno

Me doy cuenta que los conflictos que situamos fuera de nosotros son un reflejo de un conflicto parecido entre por lo menos, dos partes nuestras.

lo-exterior-luisjoPor ejemplo, trabajando el sueño de X en una sesión de terapia individual, salían cuatro personajes clave que pedí a X que situara como creyera conveniente en la sala usando cojines en representación de aquellos personajes. Una vez los hubo situado le dije que se pusiera encima de cada cojín reviviendo emociones, sensaciones, frases que decía el personaje en el sueño ampliando a lo que le surgiera a X en ese momento. Todo esto en tiempo presente y en primera persona, como si estuviera sucediendo en el momento de la sesión.

Esta es una forma habitual de trabajar los sueños en terapia gestalt: revivirlos usando el tiempo presente y la primera persona del singular.

La temática del sueño giraba entorno a una relación amorosa incómoda para el soñante. Los personajes eran dos hombres y dos mujeres. Cada uno con intereses distintos. El que sentía controlar la situación haciendo la vista gorda a asuntos incómodos para él; el personaje moralista que intelectualiza la situación; el apasionado loco que sólo mira por su placer del momento y el personaje más vulnerable y rechazado que no se sentía visto ni escuchado en sus demandas de amor…….

Esta situación del sueño es reflejo de una escena vivida por X en su vida cotidiana y cuando le hice colocarse ahora encima de cada cojín reviviendo de nuevo a cada personaje pero en esos momentos no como si fueran otras personas sino como si fueran partes de sí mismo, se dio cuenta que efectivamente, todos esos personajes estaban dentro de él, que eran distintas partes suyas en conflicto y que había proyectado fuera de sí y se dio cuenta que todas esas partes necesitaban su atención y especialmente la del personaje vulnerable y poco visto, que era la parte por la que él más molestia sentía…….

De esta manera existe la posibilidad de reapropiarse de partes de uno que estando en conflicto dentro las hemos proyectado fuera. En un sentido es como si buscáramos escenarios fuera de nosotros que nos sirven para despertar a lo que hay dentro.

Caminando con lo nuevo

Esta mañana he sentido que parte del molde antiguo se disolvía en mí. La vieja estructura, una parte del modo de entender la vida hasta ahora iba yéndose hacia la izquierda de mi cuerpo hasta que mi memoria no alcanzaba a retenerlo. Entonces he imaginado sintonizar con la entrada de la Era de Acuario, que algunos, como Matías di Estéfano o Emilio Carrillo, la definen como la era del fluír.

caminando-con-lo-nuevoMe siento bastante libre en mi proceso de individuación, manejándome de una forma nueva, sin seguir tanto los patrones aprendidos de cómo hay que vivir la vida: invento mi vida.

Recuerdo cuando leía el libro titulado “La vía del no apego” de Dhiravamsa, que me sentía curiosa cuando se refería a ver la vida de forma nueva, no condicionada por patrones antiguos ni la memoria del pasado. Ahora lo estoy comprendiendo.

He oído tantas veces que la vida la sostiene el amor que también me cuadra mejor ahora. Dicen que es la era del fluír de la energía amorosa que parte del corazón y los contenidos para los que se necesitaba una disciplina que parte de la voluntad o la búsqueda de conocimiento que parte del interés por la sabiduría, ahora cualquier búsqueda también en aquellos sentidos lo hace desde el sentir amoroso.

Yo tuve una experiencia hace un par de años en la isla de Gavdos (cerca de Creta) en que en un momento dado después de un trabajo de psicodrama y que todos los participantes estábamos en círculo cogidos de la mano, me desapareció de la vista la forma humana de las personas y aparecieron en lugar de personas rayos de luz que se movían en perfecta armonía. Esa armonía era tal porque la sostenía el amor. El amor que sentía a mi alrededor era una energía tan poderosa que sólo pude soportarla unos minutos y me salí de la experiencia entre espontáneamente y a voluntad y volví a reconocer las formas humanas y la consciencia amorosa se fue disolviendo.

Recuerdo cuando leía las cartas al joven poeta de R.M. Rilke que uno de los postulados que anunciaba el maestro poeta y visionario era que el amor maduro es el trabajo para el cual aún no estamos preparados, que era un trabajo para generaciones venideras…..y ya ha pasado un siglo de esas palabras. Se refería más bien al amor entre un hombre y una mujer y al “duro sexo que nos ha sido impuesto” pero se puede hacer extensible al amor entre todos los seres.

El amor es integración. Integración de lo que vivo sin rechazar ninguna experiencia. Todo lo que vive en mí tiene un lugar en mi corazón. Todo lo que ha vivido en mí tiene un lugar, le doy un espacio en mi interior. Estoy dispuesta a darle un lugar a lo que venga. Y si le doy un lugar a mi experiencia también puedo darle un lugar a la experiencia de los demás. Y esto es amor, y esto es caminar con lo que va llegando.

Qué es la terapia gestalt

La terapia gestalt es una experiencia de aprendizaje de cómo es una persona actualizando su potencial humano.

Es una posibilidad de consciencia que tiene como premisa básica el darse cuenta en tiempo presente y el responsabilizarse cada cuál de su existencia.

Está incluida dentro de las Terapias Humanistas ya que tiene una visión holística del ser humano.

La terapia gestalt ayuda en procesos de dolor, angustia, crisis, fobias y cualquier proceso personal en que la persona siente que necesita ayuda psicoterapéutica o que quiere profundizar en su autoconocimiento.

El impulso hacia lo desconocido

Estoy sentada en el balcón de mi piso y me invade la sensación ya conocida por mí de años de lanzarme por el balcón….. hago el experimento de dejar de atender al pensamiento que trata de evitar esta sensación y a la voz que dice: “te vas a suicidar” y me fijo, atiendo la sensación corporal: tengo una sensación burbujeante en el estómago y si aplico la técnica gestáltica de amplificar la sensación a través de la imaginación lo que le sucede a la sensación de burbujeo ya en todo el cuerpo es una sensación de que mi cuerpo estalla y sale disparado dirección al vacío. Es fácil adivinar que la sensación de salir disparada hacia el vacío casa muy bien con la idea de lanzarme al vacío por el balcón…..

Me ha contado mi madre que yo nací disparada a los 8 meses ya que me estaba ahogando el cordón umbilical. Debió de ser una situación muy angustiosa.

Deduzco que cuando siento presión por una situación de angustia (cosa que ahora me sucede) o ante una situación de cambio vital, de crecimiento, de giro en la dirección de mi vida, la primera reacción que tengo para salir de la angustia, el primer recuerdo corporal que perdura en mí es la sensación fortísima de salir disparada dirección a la vida, saltar disparada por el balcón….esta sensación me conecta con la idea de suicidio. El suicidio en mí no responde a un deseo real de matarme puesto que yo miro a la vida, mi intención es dirigirme a la vida, sino a una conexión de la sensación con la idea creada. Se trata de una memoria corporal que cuando aparece me da pánico y por eso la mente también interviene para protegerme tratando de evitar el pensamiento de suicidio, tratando de frenar el impulso de saltar por el balcón.

Si ahora relaciono el impulso de saltar al vacío con una intención de dirigirme hacia la vida puedo darme cuenta de qué aspectos, qué cosas quieren morir en mí para que yo, para que el alma pueda mirar a la vida con plenitud y dirigirse a lo desconocido con libertad y confianza.

La tiranía de los deberías. Perro de arriba y perro de abajo

Este es el término acuñado por Fritz Perls para denominar a dos de los personajes internos que subyacen en el seno de nuestra personalidad, dirigiéndola unas veces uno y otras veces el otro.

El “perro de arriba” o “top dog” es el que ejerce de policía, de protector de los “deberías” que impone el buen hacer, el dogma moral y de este modo se convierte en un tirano moralizador, mandón, represivo.

Lleva en sí mandatos como: “deberías estudiar más, trabajar más horas, ganar más dinero, relajarte más, deberías ser más feliz, comer sin azúcar, comer más pescado, meditar dos horas al día, incluso deberías divertirte más….”.

Así que de algún modo apuesta por un ideal lleno de introyectos (conductas aprendidas sin asimilar) que abogan por el bienestar de la persona.

Resulta que sin quererlo ni saberlo el perro de arriba acaba siendo un “mandón mandado”, tiranizado casi sin remedio por el vago “perro de abajo” o “under dog”, que ante las exigencias y presiones del perro polar decide las más de las veces tirar la toalla con argumentos como: “ya lo haré mañana, qué pereza, no puedo, hoy todavía tomaré 2 donut para desayunar, ya estudiaré cuando me encuentre mejor…” y con todo este batiburrillo, la pobre personalidad fragmentada, agotada de las luchas entre los dos perros (y de algunos personajes más) se pregunta sin cesar: “por qué no puedo dejar de comer donuts, por que no puedo meditar dos horas al día si me lo propongo cada semana, por qué no puedo estudiar de 8 a 11h?….”.

Investigar los argumentos, las diferencias e incluso los desprecios que hay entre los aspectos fragmentados de nuestra personalidad ayuda a que se expresen, se lleguen a escuchar y también se miren bien, con sus diferencias, y puedan compadecerse y aceptarse más con el fin de colaborar en un pacto común que finalmente otorgue mayor espacio y autonomía a la persona.

La crisis de los 27 años: una crisis de identidad

¿Quién soy en realidad?

Aunque sea difícil definir quién uno es, hace falta tener la sensación de ser y encontrar que tiene sentido afirmar: “yo soy éste o ésta”. Cuando uno no tiene esta sensación de ser ha perdido el sentido de sí mismo y pierde también el mundo que hay bajo sus pies, su propio sostén.

Llegados los 27 años de edad por lo general uno ya ha escogido una forma de vida o está en proceso de búsqueda y actúa su oficio (o su ausencia), su pareja, soltería, su religión, su vida en sociedad, su forma de ver la vida.

Uno puede estar actuando su vida y en el fondo no encontrarle sentido y sentir que la está viviendo por inercia, confundiendo el sentido real con el ideal (por lo general introyectado).

Bajo mi punto de vista, por experiencia de vivencia personal y también de tratarlo a menudo en la práctica clínica, me doy cuenta que la edad de los 27 años es especialmente sensible a este tema. Es como si a esta edad le urgiera orientarse hacia un sentido de la vida más real, pidiendo que se dé un proceso de individuación en la persona que le permita definir más auténticamente el lugar que ocupa.

Representa un paso hacia la conquista del ser donde parece que solamente con tener un rol de trabajador, de inquilino, propietario, marido, mujer, novio, novia, madre, padre, jugador de baloncesto, aficionado a la cocina japonesa, perdido en la vida, ganador, etc., no colma la experiencia global del ser como individuo, no satisface en muchos casos la necesidad de sentirse uno parte en el mundo con un sentido propio.

La pregunta íntima podría ser: ¿qué me motiva realmente en la vida?. Tal vez uno no está capacitado para saber cuál es su misión en la vida (a veces uno nunca lo sabe) y no se trata tanto de obtener respuestas como de reconocer qué le hace a uno sentir bien y mal: placeres, hábitos, tendencias, qué de todo esto pertenece a un deseo íntimo y qué pertenece a la inercia.

Personalmente creo que muchas de las crisis poderosas e incluso muertes de jóvenes a esta edad (el ya apodado club de los 27 a raíz de muertes de jóvenes famosos, como la reciente fallecida cantante de soul Amy Winhouse), ya sea por suicidio directo, consumo de drogas, incluso enfermedades a veces, son la consecuencia de una desesperación profunda que tiene que ver con estar poco conectado con los deseos sinceros de uno y sustituirlos por deseos vanidosos, por cumplir ciertos roles, por imponernos tareas forzadas. Así se sostiene el poder del narcisismo egoico, que sube escalones dejando un vacío a su paso que se convierte de pronto en un vacío infranqueable, donde ha vencido el ideal del yo y uno ya no es capaz de reconocer cómo siente como ser humano normal, con sus carencias, frustraciones, alegrías intensas y pequeñas, etc.

En definitiva, es una carencia de amor que no puede suplirla el interés egoico por gustar.

Así que propongo hacer lo posible por encontrar un sentido honesto en la vida, que nos vaya descubriendo el sentido del ser y escuchar lo que nos ofrece nuestro corazón, encontrar momentos para escucharnos íntimamente y así ir sincerándonos. Seguro que así somos más felices.